Carla BASSO

"Desde el 26 de enero hasta el 25 de Julio de 2016 realicé un intercambio académico en la Universidad de La Rioja, España. Asistí a la Facultad de Ciencia y Tecnología, una facultad moderna donde se dictan las carreras de: Enología, Matemáticas, Química, Ingeniería Informática e Ingeniería Agrícola, esta última fue la que cursé, eligiendo materias para formarme en aspectos tecnológicos novedosos en Argentina en cuanto a la elaboración de alimentos y vino.

"Antes de ir a España, sólo conocía de la ciudad de Logroño y de la provincia de La Rioja su fama como la cuna de los mejores vinos y su importancia para la economía agraria de España. Pero nada de eso se compara a lo que verdaderamente aprendí y sentí al vivir allá. Ya sea las bodegas y los extensos viñedos, así como el casco viejo con sus construcciones históricas y la calle Laurel (uno de los mejores lugares de España para pintxos y tapas) todo se combinó para hacerme comprender realmente el sentimiento de fiesta y alegría. Además, Logroño reúne a numerosos estudiantes del programa Erasmus, lo que me permitió vincularme con estudiantes de diferentes sitios del mundo.

"En el piso en que me hospedé, conviví con tres compañeras: Imo (de Inglaterra), Olaia (de Pamplona, Navarra) y Naroa (de Tolosa, País Vasco). Éramos las cuatro muy diferentes, y más de una vez nuestras costumbres y culturas no coincidían, pero eso fue por lo que más nos gustó compartir tiempo, charlas y risas sobre nosotras, nuestros gustos y nuestros lugares de origen. Todo esto consiguió abrir mi cabeza en muchos sentidos, y además, formar una linda amistad.

"Durante mi intercambio estuve muy abocada a la universidad, ya que no conocía bien el sistema y no quería descuidar mis estudios, pero esto no impidió que aprovechara para viajar y conocer. Al final de mi estadía tuve sentimientos encontrados con respecto a la vuelta: regresar y ver a mi familia, amigos y compañeros para contarles todo lo que había visto y aprendido, pero también seguir sorprendiéndome con lo que España y el resto del continente pueden enseñarme.

"Este fue mi primer intercambio y también mi primera vez en el exterior, y tengo la certeza que no será el último. Las ansias de buscar conocimientos en diferentes lugares del mundo por parte de estudiantes y profesionales, hará crecer intelectualmente a nuestra Universidad, de la mano con un sustento económico a estos intercambios e investigaciones para la educación pública."

Manuel Castañón López

Un intercambio es una puerta que se abre...

Un intercambio es una puerta que se abre. Es una vida que cambia por completo. Una mente que se expande, un aprendizaje que va a quedar para siempre. Eso aprendí en mi experiencia internacional.

Fueron seis meses en Brasil, a la Universidade Federal do Tocantins, en el marco del Programa de Movilidad del Mercosur, cofinanciado por el Mercosur y la Unión Europea, y gestado por las Universidades de nuestra región, entre las que se encuentra la Universidad Nacional del Comahue.

Al principio estaba nervioso: no sabía qué me esperaba. No sabía cómo era la gente, ni la Universidad. Ni conocía el idioma.

Sin embargo, si algo aprendí después es que esos nervios, esos miedos a lo desconocido, sólo nos frenan. Tenemos que dejarlos pasar y nos tenemos que arriesgar. A fin de cuentas, la vida se trata de eso: arriesgar, intentar, persistir…

Académicamente, el intercambio fue muy rico: no sólo aprendí a falar un idioma nuevo, sino que aprendí mucho del sistema jurídico brasilero –como estudiante de Abogacía, algo muy interesante–. Tuve oportunidad de debatir y de intercambiar aprendizajes con otros compañeros y profesores, que siempre estuvieron interesados en escucharme.

Culturalmente, fue increíble: caipiriña, feijoada y samba son combinaciones alucinantes. Brasil, en particular, es un país muy rico en música, costumbres y comidas.

Por último, a nivel personal, fue una experiencia de puro aprendizaje. Me hice nuevos amigos, de esos con quienes uno no pierde nunca más el contacto. Además, aprendí (a la fuerza) a enfrentar los problemas del día a día en otro país, pero siempre con buena voluntad.

A todos aquellos que alguna vez lo pensaron, les digo: arriésguense. ¡Porque vale la pena!

Manuel Castañón López.

Joel

Todo cambia, nada permanece”

Que mejor que citar a Heráclito para comenzar escribiendo algo que no se puede escribir ni explicar acabadamente si no se vive, si no se experimenta.

El “todo cambia”, no deja de lado nada; no discrimina. Es un cambio constante que por más que nos resistamos o no lo admitamos nos arrastra y deja sus variadas marcas.

Hoy hace más de tres meses que estoy en la ciudad de Celaya (Guanajuato, México) en una EXPERIENCIA de intercambio, que mi casa de estudios la UNCo me permite estar llevando a delante y que lamentablemente esta por acabar.

Digo experiencia porque en verdad es eso, es experiencia práctica, emocional, académica, sentimental, económica –administrativa, y por supuesto también afectiva y de identidad que se genera en un momento donde la vida te pone a prueba y te da la posibilidad de experimentar, vivir, y generar nuevas formas de conocer “la realidad” y de crecimiento personal.

Leer más:JIMA :: Joel Córdoba :: De Comahue a Guanajuato - México

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