Joel

Todo cambia, nada permanece”

Que mejor que citar a Heráclito para comenzar escribiendo algo que no se puede escribir ni explicar acabadamente si no se vive, si no se experimenta.

El “todo cambia”, no deja de lado nada; no discrimina. Es un cambio constante que por más que nos resistamos o no lo admitamos nos arrastra y deja sus variadas marcas.

Hoy hace más de tres meses que estoy en la ciudad de Celaya (Guanajuato, México) en una EXPERIENCIA de intercambio, que mi casa de estudios la UNCo me permite estar llevando a delante y que lamentablemente esta por acabar.

Digo experiencia porque en verdad es eso, es experiencia práctica, emocional, académica, sentimental, económica –administrativa, y por supuesto también afectiva y de identidad que se genera en un momento donde la vida te pone a prueba y te da la posibilidad de experimentar, vivir, y generar nuevas formas de conocer “la realidad” y de crecimiento personal.

 

(...) Al principio me llene de dudas, intrigas, miedos y ansiedades pero lo que primaba era que me fascinaba la idea; parecía un sueño hecho realidad. Me saco las ganas de dormir unos cuantos días pensando como seria esa experiencia. Algo totalmente nuevo para mí, un chico de pueblo que nunca había conocido ni siquiera lo que era viajar en avión.

Sentí que el viaje había empezado cuando me enteré que había quedado seleccionado en el primer lugar de la Beca J.I.M.A., ahí empecé a creer que algo grande estaba por venir y debía aprovecharlo. Me di cuenta que necesitaba un inter-cambio, es decir, un cambio interno.

El intercambio no se limita a ir a otro lugar y solamente cursar materias, realmente muy limitado el que sólo hace eso. Se trata de inter y cambio de todo lo que uno es como persona, de mis conocimientos, de mis formas de ver el mundo, o entender “la realidad”, en fin una re significación que va desde lo académico a lo cotidiano y cultural. Es también ponerse a prueba y conocer lo mejor de uno mismo.

Al llegar a Celaya me encontraba sin hogar para vivir, el resto de mi estancia, por lo que los primeros días me quede en casa de Oscar, el coordinador de Cooperación Internacional de la UG quien me fue a recibir al DF, me presento a su familia, me recibió agradablemente en su casa y me brindo hospedaje por los primeros días mientras conseguíamos lugar.

Así fue que conocí a tres hermosas mexicanas del Norte que también venían de intercambio. Dos de Chihuahua (Ana y Dani), y una de Baja California Norte (Karen) quienes también estaban buscando casa y decidimos rentar una entre los cuatro. Ese fue el principio de lo que luego llamamos “la gran familia”, cuatro estudiantes que nos venimos apoyando en todo, cuidándonos entre nosotros y viajando a conocer las mágicas ciudades del centro de México.

La importancia de establecer este tipo de relaciones en un lugar al que al principio uno parece ajeno es fundamental. Nos levantamos el ánimo cuando extrañamos, nos cuidamos y disfrutamos juntos. El otro, pasa de ser un desconocido, a un sostén y un amigo en poco tiempo.

(...)Los días pasaban entre trabajos prácticos y presentaciones en la semana mientras en los “findes” nos íbamos a conocer las ciudades vecinas y por supuesto los atractivos de Celaya, cuentos, historias, leyendas, olorcito a maíz y picante por todos lados, mucha religión y ritos populares – sagrados, eran parte de este nuevo escenario.

(...)Comparar las palabras Argentinas con las Mexicanas, y el saludo de los compañeros mexicanos en los pasillos de la Universidad gritando “che boludo cómo estas” es algo habitual, que me hace sentir muy bien, que hace fuerte este intercambio. Como también me siento muy bien contando un poco de historia de mi país, contando lo mal que lo hemos pasado y dejando un mensaje de que se puede salir de la miseria, del abandono y recuperar cultura, identidad y ampliar - fortalecer derechos en todxs lxs ciudadanxs.

(...)Las materias que elegí lo hice tratando de conocer cosas nuevas, teorías, paradigmas, posicionamientos que no conocía. Por eso dos de ellas fueron Procesos afectivos y sociales, y Sexualidad e Identidad de Género. Otra materia que estoy cursando es Procesos y Dinámicas en la Organización de Grupos; esta la elegí para confrontar, ver y comparar como se aborda en otro país, esta materia tan significativa para mí, en relación a como la curse en mi casa de estudios, en la UNCo. Y la última se llama Psicología Comunitaria, está la elegí en un principio solo para que se me pudiera revalidar mi práctica pre – profesional de Trabajo Social en Comunidad, pero en verdad esta fue la que más me gusto, impacto, marco, y movilizo como estudiante y como persona. Por un lado, tuve la suerte de tener una profesora proactiva, revolucionaria en el pensamiento, en lo laboral, en sus prácticas y su forma de abordar la materia y por otro, no menos importante, pude conocer y vincularme con personas de la Comunidad “La Concepción de San Judas Tadeo”.

(...)Todo marchaba bien hasta que de repente el clima universitario, y social comenzó a sentir y expresar con miradas, palabras, y hechos el miedo que se viene arrastrando desde hace mucho tiempo pero que se potencio con la noticia que impacto a todos. Los 43 estudiantes normalistas desaparecidos (...).

La muerte de un estudiante de mano de la policía en el festival Internacional Cervantino en Guanajuato capital, la llegada de una brigada Argentina de investigadores para colaborar y determinar si los cuerpos hallados en fosas pertenecían o no a los estudiantes desaparecidos, las presiones recibidas por la ONU, la movilización de estudiantes de la UNAM, el Politécnico y la ya incamuflable realidad que los medios estabas “obligados” a mostrar, hizo que los estudiantes de todas las universidad, sin importar lugar, país de origen, o sede universitaria digamos BASTA a tanta impunidad, a tanta violación de derechos a personas a seres humanos, a compañeros estudiantes. Es allí donde me sentí con la necesidad de hablar sobre lo que sucedía más allá de la “prohibición inconsciente” y movilizarme junto a mis compañeros desde un doble compromiso moral, el primero, por ser estudiante, fuertemente comprometido con las ciencias sociales, y la sociedad más allá de las nacionalidades y las pertenencias y la segunda por conocer y traer en mi subjetividad las marcas del dolor, de toda una Argentina que ya había pasado por algo así de mano de los golpes militares ocurridos en nuestro país, y donde también allí fue el movimiento estudiantil – juvenil uno de los principales actores que se reveló, que se opuso a tanta impunidad, a tanto avasallamiento de un autoritarismo nefasto y del terrorismo de estado.

(...)Como verán estoy conociendo, estoy estudiando, estoy aprendiendo y estoy disfrutando, me comprometo con mis convicciones y la sociedad donde estoy viviendo, intentando ser y hacer, llevarme y dejar algo. Y si bien sé que es difícil afirmar que voy a cambiar el mundo, si puedo decir que esta experiencia me cambio a mí y eso hace que el mundo ya sea diferente.

Joel Fabián Córdoba.

Contacto

Mail: Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.

TEL: +54 299 449 -0310

Buenos Aires 1400. Neuquén Capital. Patagonia Argentina